Familias a contracorriente: la historia de Noelia, Noemí, Biel, Bernat, Nil y Dídac

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Contadme cómo os conocisteis.

Nos conocimos en la clínica donde trabajaba Noelia. Supongo que yo le tiré la caña a ella y en poco tiempo nos enamoramos.

Noelia, tú estabas casada y tenías a Biel.

Quizá otra persona ante algo así hubiera cerrado la puerta, pero yo decidí escucharme. No fue fácil romper la pareja con un niño por medio y mi familia se distanció un tiempo.

¿Y tú cómo recibiste a Biel?

A mí los niños siempre me gustaron, pero estaba convencida de que nunca los tendría. Tenía la idea de que los niños solo pueden crecer en familias nucleares. Para mí Biel era una manera bonita de tener un niño.

Noelia, con Biel tenéis custodia compartida.

Con el padre tenemos muy buena relación y Biel lo vivió todo con normalidad.

¿Cómo fue su nacimiento?

No tengo buenos recuerdos, no me sentí acompañada por su padre y tenía mucho miedo en el parto. No estaba empoderada con mi cuerpo. Lógicamente el miedo no me dejó parir y acabé en cesárea. Cuando nació Biel me costó semanas conectar con él, hasta que hice un clic. Ahora tenemos una relación preciosa.

¿Cómo decidís tener a Bernat?

Decidimos tener un hijo juntas y yo necesitaba quedarme embarazada para sanar todo aquello. Pero el médico me recomendó que no lo hiciera por una enfermedad que tenía. La vida es como es, hay que aceptar. Entonces decidimos que lo tuviera ella.

Noemí, elegiste parto natural…

Fue hermoso, ¡pero no quería parir ese día porque jugaba el Barça-Arsenal! Estuve todo el día con contracciones y cuando llegó Noelia del trabajo fuimos al hospital. Ya estaba dilatada 7 centímetros. Iba a ser rápido, pero el niño se giró y hubo que darle tiempo. En la sala de parto pude escuchar el fútbol por la radio. ¡Rompí aguas con un gol de Messi! Nació a las 6 de la mañana, tenía una vuelta de cordón, se lo llevaron porque no respiraba… Fue el minuto más largo de nuestra vida.

Nació con capacidad cognitiva límite.

Está en el 75, cuando lo normal es de 80 a 120. Es al que hay que prestarle más atención, todos vamos a remolque de él.

¿Cómo fue la crianza?

Los primeros meses no queríamos salir de casa, teníamos un subidón de amor.

Y llegaron Nil y Dídac.

Nos gustó tanto la experiencia con Bernat que queríamos que tuviera un hermano. A Noemí le recomendaron una inseminación con hormonas por su edad, para que hubiera más probabilidades. Se quedó embarazada y yo la veía con mucha barriga. Me puse muy nerviosa. Semanas después se confirmó: estaba embarazada de tres.

¿Qué pasó?

Nos plantearon una reducción del embrión que tenía menos probabilidades de vivir, pero para ello había que pasar al lado de Nil y Dídac, que estaban sanos. Finalmente el otro embrión no sobrevivió. Lo recuerdo con mucha ansiedad.

El embarazo fue duro, Noemí.

Muy imposibilitante, además tuve diabetes gestacional. Las últimas semanas ni salía a la calle. El parto fue una locura, había una decena de médicos mirando. Cuando Nil nació, Dídac se dio la vuelta. Lo tuvieron que sacar.

Contadme un día normal de vuestra vida.

Lo primero que haces es la cocina de la noche, desayunos, mochilas. Noemí sale a trabajar a las 5 o 6. Yo llevo a Bernat al cole, si no tiene psicóloga, psicomotricista o neuropediatra, y a Nil y a Dídac los dejo en la guardería. Noemí llega al mediodía y yo me voy a trabajar. Ella recoge a Bernat y su madre recoge a Nil. Hemos hecho una red de grandes amigas y usamos algún recurso económico para alguna canguro o que nos vengan a limpiar algún día.

¿Cómo os mira la sociedad?

Hay gente que empatiza y otros te miran como si estuviéramos locas.

¿Y la pareja?

Tienes tantas prioridades que eres la última. Cuesta. Pasan los días y no te das un beso ni una caricia. La pareja ha de tener una muy buena base para aguantar esta tirada de años. Por suerte nos complementamos muy bien. Formamos un gran equipo.

Fotografia: Noelia Ceroni (Uruguay, 1977), Noemí Mora (Barcelona, 1979) y sus hijos Biel (15 años), Bernat (6 años) y Nil y Dídac (2 años)