Familias a contracorriente: la historia de Toni, Sara y Lucas
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El nacimiento de Sara estuvo marcado por una negligencia médica. El ginecólogo ocultó la ecografía que detectaba su microcefalia, un defecto congénito donde el tamaño de la cabeza es más pequeño de lo esperado. Al hacerlo puso en riesgo su vida y la de su madre. Nada más nacer, Sara fue trasladada a una unidad de neonatos.
—Al principio la incertidumbre fue lo más difícil a gestionar.
Toni y la madre de la niña no sabían si su hija moriría al poco tiempo, si no podría oír o caminar o si viviría en estado vegetativo. Hasta los seis meses, los padres no fueron informados de que tendría una alta discapacidad psíquica.
A la madre de Sara le costó entender que habían sido víctimas, pero él decidió asesorarse y buscar una abogada para que se reconociera la negligencia. Le costó mucho reunir pruebas y conseguir la prueba pericial que les daba la razón. Sin embargo el juez omitió la prueba en la sentencia. Fueron 10 años de lucha, pero no pudieron conseguirlo.
Toni sabía que su exmujer era una persona con tendencia a la depresión, pero aquella situación lo agravó. La vida diaria de Toni se basó en cuidar a su mujer y a su hija. Pidió un traslado en el trabajo. Los seis primeros años acompañó él solo a Sara a todas las visitas médicas.
—Lucas nació después de un embarazo complicado. De muchos miedos. Al nacer, la madre se volcó en él; yo me ocupaba más de la niña. Recogía a los niños, hacía los baños, iba a comprar. Sentía que mi vida era muy monótona y nuestro distanciamiento fue a más.
En ese tiempo, Toni descubrió un mundo que le había sido completamente desconocido: entendió que podía sentir atracción por los hombres y dejó de tener relaciones con su mujer.
Toni y sus cuatro hermanos se criaron en un barrio obrero, pero sus padres hicieron el esfuerzo de pagarles estudios universitarios a todos. Lo recuerda como un padre bueno y próximo, pero reconoce que era una persona homófoba.
—Un día de verano decidí irme de casa. La reacción de mi exmujer fue muy primaria: me separó de mis hijos. Solo me dejaba verlos cuatro horas a la semana. Era inmerecido e injusto. Así que decidí volver a casa esperando que la situación mejorara.
Aquella solución que Toni imaginó como temporal duró cuatro años. Los recuerda como una época gris. Seguía cuidando a sus hijos y encargándose de todo, pero en la pareja no había sexo ni afectividad.
Durante ese tiempo, Toni inició una relación con un chico, algo que ella nunca supo, ya que solo se veían en los momentos en los que se suponía que él iba al gimnasio. Hablaron a diario durante tres años, pero no podían mantener una relación normal. Era un gran apoyo, pero decidió terminar porque sentía que la relación no era justa para él. Y tampoco para nadie, así que decidió separarse definitivamente.
Le dejó sus ahorros y su piso a su exmujer. Empezó de nuevo, con un pequeño dinero que su hermana le prestó para depositar el alquiler. Pero también empezó a vivir de nuevo. Ahora tenía custodia compartida y disponía de mucho tiempo disfrutar de sus hijos. Descubrió su nueva faceta como actor y modelo y al poco tiempo inició una nueva relación de pareja.
—Cuando ella descubrió mi nueva vida, nuestra relación empeoró a todos los niveles. Me hizo cosas que, si yo se las hubiera hecho a ella, quizá estaría en la cárcel. Imagino que se sentirá engañada, no lo sé, porque nunca hemos podido hablarlo.
Lo que más siente es el distanciamiento potenciado en Lucas. Y le da miedo que la relación con su hijo llegue a romperse algún día.
El día a día con Sara es complicado. A nivel intelectual es como una niña pequeña. Tiene fobias muy fuertes; no soporta la lluvia, el viento, el ruido. Le reclama todo el tiempo. Y le cuesta dormir una noche seguida.
—¿Mis próximos años? Quiero normalizar mi vida. Vivo mi condición sexual con impotencia. En mi generación hay muchos prejuicios y mucha falta de normalidad. Entendí que, a pesar de los intentos, no es posible llevarme bien con mi exmujer, pero aspiro a mantener una buena relación con mis hijos, dejarles la vida más fácil, ya que son lo más importante para mí. Y me gustaría tener energía para seguir. Porque a veces me flaquea.
Fotografía: Toni Castro (Barcelona, 1967) y su hijos Sara (17 años) y Lucas (15 años), nombres inventados a petición del protagonista. | © Aitor Fernández
